
Siempre la misma música, siempre el mismo escenario, los mismos pasos, la misma actuación, que por cierto cada día que pasa es más corta... sin aplausos...hoy tengo la firme convicción de que jamás podré salir de entre estas paredes de madera que me mantienen prisionera la mayor parte del día, estoy cansada del espejo, de mi reflejo...oigo un ruido, alguien viene...este maldito muelle me avisa que pronto saldré a escena...un, dos, tres y arriba.
Habrá muchos que quisieran verte a través de las rendijas de las paredes de madera, haciendo lo mismo una y otra vez.
ResponderEliminarA veces la vida se pone severa y nos obliga a vivirla de ese modo, sintiéndonos prisioneros y actuando de nosotros mismos.
ResponderEliminarEs que si lo haces tan bien, como no pares tu no te van a dejar parar.
ResponderEliminarYo he bailado esa música, por cierto...
Abrazos
Que bonito! La vida de una bailarina de caja. Cuanta riqueza Su. Me reafirmo; eres la Reina de mini cuento.
ResponderEliminarBesos wapa.
Esas cajas de música tienen un encanto especial. Parecen mágicas, aun cuando siempre suene la misma melodía.
ResponderEliminarUn abrazo, Su.
Qué lata de caja, siempre soltando los mismos acordes en la misma sala y con la misma bailarina. Pense que el ballet era más divertido.
ResponderEliminarBlogsaludos
Yo tenía una caja de esas con bailarina incluida y cancioncilla triste...pero yo la liberé SU, la arranqué y me quedé tan ancha...lo que pasa es que luego la bailarina no tuvo mucha suerte, la lancé al retrete, se atasco y mi madre tuvo que llamar al fontanero...total que la liberación de la bailarina me costó una hostia...si lo llego a saber la libera su padre... son mis recuerdos SU...
ResponderEliminarUn saludito.
Madre mía NORMA...menudos recuerdos me cuentas, aún no he parado de reirme...anda que liberarla para tirarla al WC...ja,ja,ja. Eres la leche, disfruta el fin de semana :)
ResponderEliminarRaúl acabaría resultando aburrido...seguro ;)
ResponderEliminarPatricia, tendremos que arriesgar...ser nosotros mismos y no llegar a ser como la bailarina que nunca deja de actuar para los demás cuando lo único que quiere es escapar. Un abrazo.
ResponderEliminarAnita, escritora, bailarina y soñadora. Un beso.
ResponderEliminarROSALIA consigues ruborizarme con tus halagos, gracias siempre por tus palabras. Besazos.
Óscar...sí es cierto, yo siempre he pensado eso, que son mágicas. Te mando un tierno abrazo.
Adivín Serafín si es lo que yo digo, menudo castigo tener que hacer siempre lo mismo...y menudo dolor de pies para la bailarina :)
ResponderEliminarbonita entrada su, me há encantado tu caja de musica,
ResponderEliminar!Que salte ,que se vaya y que haga lo que quiera!
Besotes
Muy original este punto de vista. ¿alguna vez dejará de bailar?
ResponderEliminarLO que no capto es eso de que cada día es más corta la actuación. Será porque se le va acabando la cuerda...
ResponderEliminarCreo que quieres darle también un sentido simbólico a esto de la bailarina: todos los días repetimos los mismos actos como autómatas, los mismos pasos,... Estamos programados...
Mario, al principio cuando es una novedad uno se queda embobado con la bailarina, la pone una y otra vez pero luego...luego es diferente, la pones de vez en cuando o casi nunca y acudes a la cajita sólo para guardar o coger alguna cosa, olvidándote incluso de darle cuerda o de pararte a mirarla, de ahí que para ella las actuaciones cada vez sean más cortas. Un abrazo.
ResponderEliminarLuz, eso sería lo ideal para ella. Un beso.
ResponderEliminarMusaraña...quién sabe, mira la de NORMA, esa dejó el baile y pasó directamente a natación.
Debe ser maravilloso ser una bailarina, me encanta ir al teatro a ver estas puestas de escena.
ResponderEliminarbesos Su
Haga como yo que no tengo espejos, y jamás más de tres paredes.
ResponderEliminarBesotes
siempre quise tener una, pero por más que la pedí no la tuve, así que a escondidas hurgaba en la de mi hermana, era de terciopelo rojo, y me fascinaba verla bailar, una y otra vez, y otra vez más, incluso abría una rendija finita para ver que hacía la bailarina mientras estaba guardada,...
ResponderEliminarHay que ver, en lo que pensamos de niños.
Me ha encantado tu entrada, Su, muy linda.
Besos con mucho cariño.
Curiosa imagen la que transmite tu texto: una bailarina tumbada bajo la tapa de la caja de música, a punto de incorporarse y comenzar su danza repetitiva y acorde. Realmente, ésa es la vida de la mayoría de las personas que conozco, entre ellas, yo... je,je,je.
ResponderEliminarUn placer leerte.
saludos.
"...estas paredes de madera que me mantienen prisionera..." Este trozo delata anticipadamente el desenlace pero el micro es muy original.
ResponderEliminarUn beso.
Es triste saber anticipadamente lo que va a pasar y sentirse prisionero en tu propio arte.
ResponderEliminarAl menos si la música siguiera sonando, pero ni eso.
Me gustó mucho.
Un abrazo.