Mientras apretaba los oídos, el mundo parecía ser otro, el suyo... ese en el que se había proclamado reina y desde el cual lo único que hacía era escuchar de los demás lo que le daba la gana. Que venía su compañero a decir tacos, pues se los tapaba intermitentemente; "Manu eres id ¿qué ces con lota?"... era divertido. Si su madre la regañaba desde otra de las habitaciones de la casa, los tapaba por un buen rato para justo llegar al "¿Me has oído?" y contestarla que sí. Con su madre era fácil, muy fácil siempre sus riñas parecían tener la misma duración, siempre era lo mismo, ahora bien, el experimento sólo lo podía hacer cuando ella no estaba delante, no quería arriesgarse a recibir un sonoro bofetón. El día que su padre la pilló haciéndolo, le dijo que no era normal, que porqué tenía que ser tan estúpida, que las cosas no se arreglaban así. Manuela de sobra lo sabía, sabía que no arreglaría el mundo por no escuchar la parte de los telediarios más fea, sabía que aunque se tapara los oídos para no oír las palabrotas, su compañero jamás dejaría de soltarlas... y sabía que aunque tapara los oídos para no oír a su madre llorar, ella la seguiría oyendo, sí lo sabía... pero hacerlo le hacía escapar de tantas cosas... Desde entonces Manuela ha pasado a ser idiota en todos los sitios, no sólo en casa con su padre, también en la calle, en el colegio... pero a ella no le importa y es que ahora además de taparse los oídos y proclamarse reina de su mundo, también cierra los ojos... es lo que suele hacer cuando quiere concentrarse en algo, seguramente cuando encuentre la forma de arreglar las cosas, todo cambiará.
Yo también soy idiota. No veo televisión y me gusta mi silencio interior.
ResponderEliminarMuy bueno, Su.
Besos intermitentes.
De alguna forma hay que encontrar el valor para abrir los ojos y los oídos y no estar siempre huyendo.
ResponderEliminarBesos.
Què difícil es andar los caminos de la vida... A veces cerrando los ojos, a veces tapándose los oídos... Muchas otras veces con los sentidos totalmente en alerta y defendiendo a viva voz nuestra posición. Estupendo post SU! Te dejo un beso grande desde una lluviosa Buenos Aires.
ResponderEliminarA veces dan ganas de romper con todo, taparse los oídos, cerrar los ojos y alejarse de todo lo que nos rodea pero como así tampoco se soluciona nada, lo mejor es tratar de arreglar todo lo que está en nuestras manos, si es necesario tomar distancia y tratar de soportar el resto.
ResponderEliminarPrecioso el relato.
Un beso
A veces hay que hacerlo, aislarse y escuchar tu interior. Precioso y instructivo SU.
ResponderEliminarBesos
Huída. Lo que no se siente no existe.
ResponderEliminarBesos, Su.
Tremendamente duro Su. Es cruel que Manuela tenga razón, qué otra cosa hacer con el mal cuando no hay cura?
ResponderEliminarTiempo al tiempo: Manuela va a crecer.
Un abrazo
En ocasiones yo también quiero ser idiota.
ResponderEliminarUn besote guapa
Ya sabes el dicho: "ojos que no ven, corazón que no siente". A veces la tentación es muy grande, pero apuesto por ver y oir. A veces, hacerse la idiota soluciona cosas intrascendentes, las importantes, permanecen. Creoooo ehhh...
ResponderEliminarInteresante entrada.
Un abrazo.
Creo que todos tenemos tapados los oídos y los ojos a tantas cosas que prodríamos decir que somos también idiotas. ¿Quien decide lo que debemos atender?
ResponderEliminarMe gustó mucho,
besos
su...yo intento hacer eso pero es difícil cuando estás trabajando en una comi...más que nada porque el gran jefe te puede expedientar por tonta...je,je,je
ResponderEliminarTambien decian eso de "a las palabras sordas, oidos necios".
ResponderEliminarMe ha gustado mucho tu relato...
Un beso.
Más cuando a uno le quieren gobernar la vida, cierra ojos y oídos y se tapona ante todo aquello que ve sin sentido, el mundo interior de cada uno lleva su propio ritmo, su propio ruido.
ResponderEliminarMe gustó esta historia.
Un fuerte abrazo
Tiene mucha filosofía tu historia. ¿Para qué enterarnos de las cosas que no podemos arreglar? Todos instintivamente hacemos aquello de "no lo sé, y prefiero no enterarme". Si estuviera en nuestras manos hacer algo... En fin, también se suele decir que el día que nos vayamos de este mundo, no se acabará el mundo y todo seguirá funcionando. Esto, desde luego, no quiere decir que vivamos al margen de todo y no nos "comprometamos" con lo que es justo. Simpática tu Manuela...
ResponderEliminarA veces es necesario cerrar los ojos y disfrutar, gozar del silencio, mul lindo su, no he podido pasar por aqui ando medio perdida con mil cosas, pero vine a dejarte saludos y un beso. =)
ResponderEliminarUy! amiga, cuanta verdad oculta hay en esa hermosa gente. Me gustó mucho el post y también la imagen de Mafalda. Seguiré con otros, te sigo.
ResponderEliminarangusbiela.blogspot.com