
-"Creo que ha habido una confusión...yo tenía que operarme de la vesícula y me duelen los bajos una barbaridad"- le decía al cirujano después de despertarse de la anestesia -"Oiga...¿le conozco?...su cara me es familiar". Nada más acabar la frase sufrió una regresión a la noche anterior, al momento exacto en el que mientras le hacía a ella retorcerse de placer, había visto la fotografía del marido de la susodicha en la mesilla de noche.
- "No se preocupe, todo va perfectamente"- le dijo el cirujano con una sonrisa en la boca, mientras abría y cerraba sus dedos índice y corazón -"...perfectísimamente".


