
Hoy después de mucho ha vuelto a escribir. Ya no tiene al lado a nadie que la llame tonta o soñadora loca por crear absurdas historias. El tiempo ha pasado rápido, demasiado rápido... y aunque ya no es la jovencita que amontonaba miles de ideas en cualquier libreta, hoy ha querido comprobar si aún era capaz de sacar algo de su vieja cabeza... Empieza a deslizar su pluma y al instante le faltan hojas. Sonríe, lo ha conseguido... la absurda hoy vuelve a disfrutar escribiendo finales felices a un montón de cosas... y llora, no se explica cómo llegó a renunciar a un sueño sólo porque alguien le dijo que era idiota. ¡Ayy, loca... qué tarde te has dado cuenta de que tonto era el cuerdo que nunca consiguió soñar con una historia!. Corre, sueña y sigue vistiendo de letras tus blancos folios, quizás mañana te lean... sí, ¿te imaginas?... quizás mañana todos consigan ser idiotas.
