
Aprovechando que su mujer se había ausentado al baño, introdujo el veneno en la copa. Estaba nervioso, tardaba la muy desgraciada en volver, así que se levantó y empezó a pasearse por la habitación a la vez que se reía de la tal conciencia que intentaba convencerlo para que diera marcha atrás a su plan...
- "A caso piensas que puedes conmigo, vete... hoy por fin me libraré de ella después de amargarme durante tantos años... ¡veteee!, un par de tragos y alcanzaré la gloria... ¿no ves que ya nada puedes evitar?" dijo en voz baja, gesticulando y sin percatarse de que su mujer había regresado.
-"¿Que no puedo evitar qué cariño?".
-"Tú no mi cielo, yo... no puedo evitar quererte con locura".
-"Yo también te quiero mi amor... brindemos por ello".
-"Eso, eso... jeje... brindemos".
Después de unos minutos el veneno había hecho su efecto, por lo que la conciencia alborotada aparecio diciendo;
-"Pero... ¿qué has hecho?" .
-"Déjate de pamplinas... a él su conciencia no lo frenó y tú apareces ya muy tarde... suerte que tengo un oído muy fino y que soy rápida, muy rápida para colocar bien las cosas".