
Cuando recobré el conocimiento escuché el sonido de una respiración agitada, estaba a oscuras, mojada... completamente mojada de una sustancia pegajosa. Palpé para saber qué había alrededor y aparte de aquél líquido pegajoso que desprendía un olor desagradable, me encontré con trozos de algo con pequeños agujeros a veces, otros con surcos... por más que intentaba acercarlo a mis ojos no podía ver qué era aquello. Empecé a sentir angustia, frío... mucho frío, de nada me servía mi preciosa capa roja, ahora mojada hasta me molestaba, pesaba demasiado. De repente luz y con aquella luz... el aullido.


















