El puerto de Candás.
Y aunque a mí me gustaba más el antiguo, tengo que admitir que me agrada sentarme en las terracitas de los bares del puerto cuando todavía no hay mucho veraneante, y allí tomar el sol a la vez que saboreo un café o una buena sidra. . .
La fuente de los Ángeles, a la que podemos acceder por un pequeño paseo que parte de las inmediaciones de la Fuente Santarúa, y que sigue el cauce del río Rita hasta llegar al manantial que da nombre a esta fuente, rodeada por grandes castaños.
La subida de San Roque, cuesta que da acceso a la ruta pintoresca que pasa por el monte Fuxa, en la que nos encontramos con unas bonitas vistas de Candás y con la capilla de San Roque, una ermita construida en siglo XVI en la antigua entrada al pueblo, con el fin de implorar al santo para que ayudara a que no entrara la peste en Candás . Desde entonces la tradición dice que para que el santo te proteja, el día de San Roque (el 16 de Agosto) hay que tocar la campana nueve veces antes de entrar en la ermita.
Y por último, el paseo que hay desde el prao de Gervasia hasta el faro, pasando por la ermita de San Antonio.

Cuando era pequeña, muchas fueron las ocasiones en las que íbamos a Perlora a comer. Esperábamos a que mi abuelo acabara de trabajar (pues era el fotógrafo de los comedores de la residencia) y después comíamos debajo del comedor central. Me gustaba pasar los días de verano allí en compañía de la familia, comíamos, dábamos un paseo por la playa de Huelgues, mirábamos cómo jugaban a los bolos detrás del bar merendero La Cabaña, y cómo no, nos tomábamos un helado. Años más tarde me tocaría pasar allí varias concentraciones con la selección de voley. . . eran otros tiempos. Ahora la residencia está destruida y los chalets abandonados. . . es como si se hubiera transformado en una ciudad fantasma .

