
Aurora se limpiaba las lágrimas con un viejo pañuelo amarillento, quizás blanco en otros tiempos...no entendía porqué venían a robarle a su casa...ella no tenía dinero, pero eso parecía que ya lo sabían los muy desgraciados, porque nada más abrir la puerta se abalanzaron hacia el pasillo para llevarse todos los recuerdos, esos que la anciana guardaba en bolsas..."Son mis cosas, ¿para qué las queréis?", les decía. Por más que gritaba, nadie la ayudaba...lo único que hacía aquella gente, que contemplaba en la calle cómo los ladrones enmascarados se lo llevaban todo, era aplaudir.


