"Los mejores días son aquellos en los que sin proponérmelo me encuentro con una sonrisa en la boca, y aunque me siento estúpida por sonreír sola entre la gente (que pensará que estoy loca), sigo con el mismo gesto que delata lo feliz que soy en esos momentos".
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4 de marzo de 2010
Las luciérnagas

"¿Dónde están las luciérnagas que veía en el pasado?. Cuando de niña, en las noches de verano, jugaba con mi primo a encontrarlas por entre la hierba y los muros de piedra, allá en la aldea, cada vez que descubríamos una parecía que encontrábamos un tesoro. . . nos quedábamos atónitos mirándolas y extrañándonos de que un bicho tan feo pudiera ser a la vez algo tan hermoso.
Me considero afortunada por encontrarlas en mi jardín algunos días de verano ya que hoy en día se ven muy pocas o casi ninguna. Me siento a verlas y como aquél entonces, disfruto de algo que me parece hermoso".
3 de marzo de 2010
La romería de Santiago en Ceares.
Hoy leyendo sobre las romerías en un blog que sigo de mitología asturiana, he recordado las fiestas de Santiago en Ceares, lo que eran antes de desaparecer el antiguo barrio, pues hoy poco o nada queda de sus praos y de sus casas. De la gente que allí vivía unos se quedaron a vivir el cambio y otros se marcharon empujados por el crecimiento masivo de edificios. La fiesta era la más famosa y esperada de las romerías del lugar.
Por aquél entonces, la comisión de festejos de Ceares llegó a comprar unos carros del país para desfilar por las calles y utilizarlos como carrozas. Transportaban a personas vestidas con el traje típico asturiano, e incluso uno de ellos cargaba con una barrica de sidra para ofrecer "culinos" a los que disfrutaban del desfile. Los bueyes engalanados para la ocasión, tiraban de los carros para dirigirse del campo de la iglesia al barrio del Coto y más tarde volvían hasta la iglesia donde se iniciaba la misa. El reclamo usado para llamar la atención de la gente era todo un éxito, ya que hubo un tiempo en que la misa se llegó a celebrar fuera, en la terraza que se construyó encima del atrio, por la multitud que allí se congregaba. Cuatro hombres vestidos de asturianos eran los encargados durante la procesión de llevar al santo desde la iglesia hasta el altarin situado a las puertas del colegio Manuel Rubio y una vez acabada la misa, subía a bailar un grupo de baile al mismo atrio, para que los fieles pudieran verlos.Después, vendría la sesión vermut en el bar merendero "Casa Chingarra",( fundado por Olvido Meana Trabanco y su marido Laureano) que tenía en su parte trasera tres niveles, en el más alto hubo en su día un refugio de la guerra, en el de en medio cerca de sus figares se jugaban a juegos como el de la llave, y en el más bajo, se encontraban las mesas y bancos de piedra donde se podía tomar sidra o comer una buena tortilla. . . esos eran otros tiempos y todo esto recuerdos.
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