
-"¡CORREEEEER!"-gritó uno de ellos y los nueve niños de cuatro años invitados al cumpleaños empezaron a hacerlo, cada uno en una dirección diferente...todos menos Pablo que paralizado por el miedo se quedó allí, con la boca abierta observando la transformación. Mientras, en la casa, la madre tomaba un café con las demás. Ninguna se dio cuenta de que había comenzado a llover.
-"Voy al jardín a mirar qué tal se portan"- dijo una.
-"Déjalos, están con el payaso...¿no los oyes cómo gritan?...eso es que les encanta"- le comentó la anfitriona.
Cuando el del pelo rojo estirado y la cara desdibujada por el agua empezó a gruñir, el boquiabierto se desmayó.
-"Grrrrr...demonios...una hora de maquillaje y el traje a tomar por el cul...y dentro de media hora tengo otro cumpleaños...¡Niñooo!...estas tonto, no te tumbes ahí que te vas a poner perdido...¡NIÑOOOOO!".
Jeje, los gajes del oficio... ¿No era que los payasos han de mantener el tipo pase lo que pase?
ResponderEliminarAbrazos
Pobre payaso, seguro que nada más marchar de allí corrió a la oficina más cercana del INEM para apuntarse, jajaja.
ResponderEliminarBesos y buena semana.
Los payasos a veces muestran su lado humanoide...je,je,je.
ResponderEliminarun besazo SU.
Lo que puede llegar a asustar a un niño de un payaso es su inexpresividad. Nunca sabes qué está pensando.
ResponderEliminarUn abrazo, Su.
Me dan miedo los payasos, terror, creo que una vez te lo comenté Su.
ResponderEliminarBesos wapi.
Despues de ver "IT" los payasos ya no son lo mismo.
ResponderEliminarJa ja ja, buenísimo! Imagino la voz del payaso, nada que ver con la que tiene cuando actúa! Se transformó en cuerpo y alma.
ResponderEliminarBesos